Es una frase popular que todos hemos oído alguna vez. Muchas personas refieren fatiga visual o defectos de la visión cuando realizan largas jornadas de trabajo cara a la pantalla del ordenador y en cambio, no tienen esas molestias cuando realizan otras tareas.
Debido a que este hecho resulta evidente, desde la generalización del uso de los ordenadores se hicieron múltiples hipótesis para explicar el mecanismo de producción de estas alteraciones de la visión. Se llegó incluso a postular una teoría que relacionaba el uso de pantallas con la aparición de cataratas en los usuarios. Se explicaba diciendo que las antiguas pantallas (de rayos catódicos) emitían una radiación ultravioleta que al incidir sobre el cristalino del ojo provocaba la aparición de la catarata por acumulación de dosis.
Investigaciones posteriores demostraron que si bien era cierto que las pantallas emitían radiación ultravioleta, la exposición necesaria para provocar la opacidad del cristalino en una persona que trabajara con ordenador 8 horas diarias , 40 horas semanales sería de… ¡600 años de trabajo!
Los conocimientos actuales permiten afirmar rotundamente que las pantallas de ordenador no tienen ningún efecto negativo sobre el ojo. Las molestias que presentan los usuarios pueden deberse a tres razones:
1—El nivel de iluminación del local de trabajo resulta insuficiente, debido a que con las pantallas antiguas, si se aumentaba el nivel de iluminación se perdía el contraste de la pantalla.
2—El trabajo de ordenador requiere constantes cambios de la distancia de enfoque: ojo-pantalla, ojo-documento y ojo-teclado. Estos cambios de acomodación provocan fatiga visual.
3—El trabajo con ordenador pone de manifiesto pequeños defectos de agudeza visual ya existentes, que con otras tareas menos exigentes en la fijación de la vista y discriminación del detalle no serían evidentes.
Por tanto puede concluirse que la mejor recomendación que puede darse a un usuario de ordenadores es hacer un buen examen de la agudeza visual, y si la persona es mayor de 40 años sería aconsejable que un oftalmólogo realizara una determinación de la tensión ocular. Pero en éste último caso, no por trabajar con pantallas, sino por tener más de 40 años.